Compongo esta entrada con la intención de retirar los motivos navideños a un segundo plano del blog, y lo hago tirando de una de las fotos más humanas de Los Beatles: Los Beatles con chapetas. Ya habíamos dado prueba en otro post de la no infalibilidad del cuarteto, y aquí están de nuevo Los Beatles imperfectos. Los Beatles colorados, red in the face.
Colorados con la cara incandescente como tú y como yo en las sobremesas de estas pasadas Fiestas, diciendo grachie mille, bambini a tu hermano cuando te hacía gestos discretos para que te limpiases el papo. ¿Cuántas veces lo has hecho? ¿Cuántas veces has recurrido al italiano como muletilla por no tener otra cosa que decir a lo largo de las últimas semanas? Es más: ¿cuántas veces en tu vida has parodiado a los italianos sin tomarte mayor esfuerzo que el de terminar las palabras en –ini? Muchas. Y luego tú eres de los que protesta en los foros si alguien generaliza sobre tu comunidad autónoma (si de verdad piensas eso es que no sabes nada de Navarra ni de los navarros, @olantzero78).
Todos tenemos flaquezas, todos tenemos debilidades e inconsistencias, lo que ocurre es que a algunos nos contrarían y otros son capaces de convivir con ellas sin aparente esfuerzo.
Leslie Howard y Carol Reed, hombres famosos con nombres de mujer. Hombres que supieron asimilar su imperfección.
Hay quien incluso busca el error, quien convierte los desatinos en marca de la casa y con ello logra mantener o incrementar el respeto que se le profesa. Es el caso de Paul Weller.
Paul Weller, modfather con pelo corto de señora. Imperfecto y brillante igual que el pequeño mundo que compartimos con él, la tierra que se nos presentaba en una imagen espacial aparecida hace algunos días como un espectáculo asombroso de misteriosas magnitudes, sí, pero también como algo parecido a una gigantesca y sencilla crema catalana.
– Mamá, esto.– Voy.– No mamá, ahora aquello.– Por supuesto.
Si no quieres que algo así sea lo más bonito que se oiga en tu casa durante estas Fiestas, encuentra un momento para sentarte, sosegarte y escuchar las Dos Canciones de Navidad de Vilque con Marga.G.
1. Cantata: preparación para la Navidad después de todo un año. Todo vuelve a su sitio. High expectations.
2. Mañana de Navidad: Estás arropado en cama la mañana de Navidad. En casa ya hay actividad pero no quieres unirte. Da igual que te levantes ahora o dentro de una hora, porque no hay nada que hacer en todo el día, ninguna responsabilidad. Es perfecto.
Vilque; cuando en conversación navideña con un amigo te descubras recordando los bocadillos de calamares que hacían en aquel bar de la Plaza del Generalife, sabrás que te estás haciendo mayor.
Contestando al título, la verdad es que no lo sé. Es un post escrito alrededor de reflexiones que aparecieron y se quedaron dando vueltas en el melón sin terminar de definirse. Son pensamientos, la mayoría sobre buenas ideas que acaban en malos resultados, hilados de forma inconsciente a lo largo del tiempo en que se me fueron ocurriendo y sin llegar a una conclusión. Pensamientos borrosos, bocetos, cosa de estar en el sofá diciendo «ahora me levanto a recoger lo de la ayer» y al final lo recoge otro.
Creo que la cadena empezó con esto:
En una versión de Office que manejo desde hace poco no deja de salir publicidad sobre las posibilidades de las imágenes prediseñadas de Word. Hay tres modelos de anuncio, siguiendo siempre este esquema: necesidad del usuario >> respuesta de Windows >> solución a medida. He capturando los ejemplos para que podáis verlos.
Veo esta secuencia todos los días y me acuerdo a continuación del flyer que encontré pegado al cristal del coche hace unas semanas, después de aparcar en el centro para el aperitivo. Desde este papel, una empresa de eventos propone farra sin fisuras apelando a la trivialidad de la existencia. Podría haber sido un buen planteamiento, pero los amigos a quienes consulté, y yo mismo, acordamos que no. No salió bien:
Demasiado vértigo, demasiado desequilibrio. Meditación profunda conviviendo con una bacarrá de fiesta bulliciosa.
Ojo: la intención era buena. La IDEA es buena. Escuchad como prueba esta canción en la que Jerry Leiber y Mike Stoller sí lograron expresar con acierto exactamente el mismo concepto, tratándolo con la sutileza que faltó a nuestros esforzados anunciantes:
.«…si eso es todo lo que hay, amigos,
sigamos bailando.
Saquemos la bebida y divirtámonos,
si eso es todo lo que hay».
.
Lo de Office sale mal, lo del anuncio sale mal…Zanjo estos dilemas de domingo sin demasiada convicción, y aprovechando el titubeo se plantan ante mí otros problemas bobos a los que no opongo resistencia.
Por ejemplo ¿sería buena idea poner en marcha un programa de intercambio entre actores de televisión norteamericanos y españoles de modo que unos pudiesen aparecer en las producciones de los otros y aportar los matices nacionales de su oficio? Tal vez sí, aunque al principio tuviésemos que procesar el impacto de extrañas mezclas:
Mmmmmmmm………….
Obtendríamos resultados inciertos, sin duda, pero estoy seguro de que nos sorprendería la facilidad con que iban a encajar algunas de las figuras clásicas de nuestra escena en las series de mejor factura.
Relacionado con la cuestión televisiva se presenta ahora un asunto vago que me ronda desde hace tiempo: ¿hubiese sido buena idea lanzar un producto utilizando como reclamo publicitario a la familia Martín de Médico de Familia en su momento de auge, circa 1997? ¿Se dispararían las ventas empujadas por la apabullante popularidad de esta tropa o se generaría un efecto rechazo?
Os digo de verdad que la simulación del Mégane cruza mi mente a menudo. Es intrascendente, no tiene casi peso, y tal vez por eso dejo que lo haga. Igual que me acuerdo con frecuencia del episodio de esta misma serie en que muere Marcial mientras repito en silencio: «La Muerte de Marcial».
La Muerte de Marcial es título de drama clásico.
La Muerte de Marcial…….¿el de los Epigramas o Jorge Roelas? Da igual.
Lo que sí estoy (o más bien estaba) convencido que era una mala idea, fue la que tuvo el impenitente Salorio el día que empezó a hablar sorbiéndose la nariz. Sabéis, porque seguro que conocéis a alguna, que hay personas que cuando hablan acompañan su discurso de sorbidos de nariz. Es un tic. El caso es que Salorio estaba convencido de que necesitaba un rasgo distintivo para hacerse notar en la conversación, para atraer miradas atentas. Y decidió empezar a hablar sorbiéndose la nariz a intervalos. Para siempre. Fue una decisión calculada de la que no se arrepiente y que, de una forma algo extraña, lo hace más interesante.
Aprovecho ahora que inserto un audio para traer aquí tres proyectos nuevos. Su falta de relevancia no ha sido obstáculo para querer plasmarlos.
El primero es una contestación que doy al estribillo del tema No Hay Solución de Los Flechazos. Lo hago siempre que suena en el coche y me parece de ley dejar constancia:
El segundo proyecto es de nuevo una contestación, esta vez al avisador acústico de temperatura de mi nevera. Poco después de mudarnos, descubrimos que el sonido que emite el frigorífico para avisar de que la puerta está abierta son las tres primeras notas de la Samba da Bahia de Carlinhos Brown. Hoy por fin me atrevo a darle respuesta:
Me despido ya con un mensaje de aliento al joven músico. El que compone y monta un grupo. ¿Cuántas veces más te van a decir que lo que haces no está mal pero nunca podrá compararse ni con la peor canción de Los Beatles?
Basta ya, ¡eso es mentira!
Los Beatles eran muy buenos pero en un momento dado hicieron esto:
Los Beatles grabaron Revolution #9 y a partir de entonces cualquiera puede llegar a su nivel (y fácilmente superarlo). Aquí está la demostración:
¡Hola Madrid, aquí estamos! Somos los de fuera que venimos el fin de semana a liarnos con el torno del metro, a hacer fotos a las tapas de los bares y a ocupar los asientos del Circo del Sol hasta que la obra social de la Caja de Ahorros lo traiga a nuestra ciudad. Venga, vamos a dar una vuelta, pero antes espera que quiero entrar en Vips a comprar un libro de Taschen.
Genial.
Madrid es una ciudad que abre los brazos a los de fuera porque está hecha de gente que llegó al tuntún como nosotros, gente que hace dos días como quien dice estaba por ahí recogiendo cebollas o administrando la sección de Movidas de una web. Miles de historias de familias que emigraron desde el campo, que eran 10 hermanos y uno que murió y hubo que ganarse la vida.
Yo reivindico Madrid. Es necesario porque existe en nuestro país una opinión generalizada de rencor hacia la capital, el rencor rufo que diría un zamorano, todos esos que ponen caras cuando se menciona Madrid, que argumentan “no, es que es una ciudad demasiado grande, muy anónima, que los ancianos se mueren solos en sus pisos…”……….¡Pero si tú también estás solo! ¡Que llegas a casa por la noche y en la nevera tienes lo mismo que por la mañana! ¿Te apetece un filete? Pues no hay.
No hagáis caso a los resentidos contra Madrid. No os dejéis engañar, la mayoría sólo están proyectando frustración. Si pudiésemos leer su pensamiento, meternos en lo más hondo de su melón, nos sorprenderíamos:
El nacionalista: “digo que no me gusta Madrid por lo del poder central, pero reconozco que me da envidia que tengan más Opencor”.
El monárquico: “envidio Madrid porque allí hay un Rey de verdad y en mi ciudad sólo un hostelero que se autoproclamó Rey del Jamón”.
El empresario: “si viviese en Madrid iría a todas partes en teleférico”
Claro que sí, sube al teleférico y disfruta de Madrid, sal por sus bares a gritar Chiquillaaaaaa! cuando pinchen Seguridad Social, que no te dé vergüenza señalar por la calle los rótulos de las empresas y todo lo que llame tu atención:
– ¡Mira, la sede de Legálitas!
– ¡Cuántos negros!
– ¿Ése de ahí no es Mario de La Unión?
– ¡No lo sé! ¡Y mira qué cantidad de ropa vieja y cuántas gafas sucias!
– ¡Sí, son las gentes de Fuencarral!
(Pero tampoco seas socarrón con el estilo Fuencarral que tú disfrutas a tu gusto rebuscando en tiendas de sombreros rotos y andrajos que luego no te atreves a vestir cuando vuelves a casa, que te dice tu novia “¿por qué no te pones hoy para salir la pechera militar que te compraste en Madrid, que te queda muy bien?” y tú “bueno, ahora vamos, venga, otro día, que ya he llamado al ascensor…”…. Qué vergüenza. Eres un apocado. En la vida no eres de los que llevan la cámara de fotos, eres de los que van cargando con la funda).
Eso sí, en Madrid no todo es cosa rica. Hay más pintas, por ejemplo, pero pintas de las que en principio no van a crear tendencia ni hoy ni mañana. Pintas como las que aparecían en las portadas de Barricada, ¿te acuerdas?
Y hay más delincuencia, claro. No conviene frecuentar según qué zonas por si aparece algún ñeta, eso ya lo sabes. Ante esta incómoda posibilidad, recuerda siempre: si una banda de delincuentes se cruza en tu camino, no la evites. Enfréntate a ellos, centrándote a ser posible en que parezca el cabecilla. Azúzalo bien y oféndelo con gesto altivo. En el momento en el que te vayan a matar aparecerá el verdadero líder de la banda, gritará “¡quieto!”y, agarrando el brazo al que estaba a punto de machacarte, dirá “me gusta este tipo, tiene agallas. Soltadlo”. Y así te salvas.
O eso aseguran.
Si funciona déjame un comment, por favor.
Vilque; León de Aranoa y Pleno Empleo son dos conceptos que chocan