Postales de Cangas

Cangas (me refiero a Cangas en Pontevedra, asturiano, esta vez no hablo de tu tierra) Cangas tiene un muelle de donde salen barcos a Vigo / que atraviesan la ría bandeando sin sentido.

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M.G., vecina de Cangas, es decir, Marga, me descubrió este verano un rincón de la villa (en estos casos de poblaciones de tamaño medio, a veces se te escapa lo de ‘pueblo’ pero rectificas por si a alguien le va a parecer mal) que merece recibir tanta atención por parte de los visitantes como los balcones de la calle del lirio o el característico sonido de sus organilleros. Se trata de la estatua a un benefactor, como la que puede haber en tu localidad y ahora mismo no te das cuenta. Una estatua que cuando te enfrentas a ella dice Sobriedad, dice Rectitud, dice Filantropía. Es esta:

Seguro que se trata de José Félix Soage Villarino. Seguro que su mecenazgo permitió que Cangas mantuviese su fuerza de trabajo y se situase en la vanguardia económica de Galicia. Seguro que además, cuando se lo cruzaban atajando por la Alameda, sus contemporáneos comentaban ‘Soage Villarino es un SEÑOR’.

Y claro que lo es, no hay duda. Yo exclamé lo mismo cuando Marga me llevó a dar la vuelta al monumento y desde la espalda del homenajeado me mostró esto:

Se ve, ¿no? ¿Tengo que apuntar con el dedo? ¿Mejor lo deletreo? Ahí va:

Miradlo. El brazo obrero que mueve las poleas y turbinas de la industria canguesa  se ha convertido en una especie de pescuezo embravecido, una garganta  inflamada que grita ‘así soy yo!’ con el orgullo de una península opulenta, hinchada y coqueta.

Es para verlo.

Aunque no me busques, me encontrarás.
(José Soage Villarino. Filántropo)


Un Blog que Hay

Normalmente me despisto en Internet y los blogs que me interesan los voy descubriendo por lo que cuenta Il Milodón. Uno de los últimos ejemplos es este magnífico Cuaderno de Frases Encontradas (que ahora que entro me fijo en que hace un mes o así que no se actualiza, espero que aún esté activo).

Pero hace unos días no fue Mylodown sino Rafa el que me descubrió un blog, el del Señor Pollo.  Para mi asombro.

Se trata de una página donde dan a conocer maquetas de grupos, con posibilidad de descargarlas, casi a diario (me parece un ritmo inalcanzable y pasmoso, a mí que me da tanta pereza escribir. Definitivamente, lo malo de tener un blog es que hay que actualizarlo). Doy por hecho que es un sitio de cierto nombre viendo el número de seguidores que tiene en Facebook y porque, cuando lo comenté, algunas personas me dijeron ‘sí, hombre, ese blog es conocido’ o ‘sí, yo ya lo conocía’ o ‘¿no conocías el blog?’. No lo conocía, por eso te lo digo.

El asombro vino en que su entrada del 31 de agosto el Señor Pollo la dedica al grupo que tuvimos, con el que grabamos nuestras canciones y demás: Astonmartins o Los Aston Martins, dependiendo de lo que nos apeteciese en el momento. Llevaba tiempo sin mencionar u oír hablar de la banda, y mucho más tiempo sin ver nada relacionado con ella en Internet, me hizo ilusión.

No se me ocurre ahora cómo definir bien el estilo que traíamos. Nuestras letras no hablaban de gente que se lamenta porque con la polución y el tráfico no se ven las estrellas en el cielo de la ciudad, así que seguro que no hacíamos rock urbano.

Era un grupo de pop.

Una imagen poco representativa de la etapa final del grupo

Lo que me llama la atención de verdad es que en Señor Pollo hayan escogido, de las cuatro que existen, la segunda maqueta, cuando lo más difundido, mejor rematado y fácil de encontrar es el último material que grabamos bajo el nombre de Autoexclusión, colgado en este MySpace. Ignoro si es que fue a parar a manos de los responsables del blog precisamente la segunda maqueta del grupo, o tal vez conocían el resto y entonces ignoro por qué seleccionaron esa demo, pero está bien. El caso es que ahí tengo Benelux para devolverme a 2002, año glorioso más o menos como el resto.

Es 21 de Agosto. Lejos quedan ya el Mundial y el Gol de Villa ante Portugal que nos Dio el Pase a Cuartos y que fue Fuera de Juego

Esto era algo que estaba pensando hace un momento.

Y ahora hablaré de mi padre cantando.

En realidad debo empezar por la relación de mi padre con la música, la música pop.  Una relación que, en principio, parece no existir. ¿Sabes el típico padre de un amigo que dices ‘al padre de Zorton le encanta la música clásica’? Pues ése es mi padre. No me quejo, porque gracias a su apego a lo antiguo he heredado una buena colección de vinilos del género, esos discos de grandes compositores que tú nunca comprarías. Y normal que no los compres, ojo, porque los tengo aquí delante mientras escribo y mira qué portadas les ponían, que quitan las ganas al aficionado más voluntarioso: un bodegón con dos frutas, un cuadro de El Greco, un señor de gafas que lee una partitura…Uff…¿Sabéis lo que os digo? :-s

Este disco no está diciendo 'cómprame'

No me quejo, pero siempre he echado en falta la presencia de pop en casa (salvo, que recuerde a vuelapluma, un recopilatorio de Supertramp, el Love Songs de Los Beatles, ambos en cassette, y puntuales canturreos de Our House de Madness). Y, sobre todo, me parecía una pena que él no disfrutase de un palo que ha ocupado la mayoría de los espacios del mundo por el que andamos. Hasta que descubrí que mi padre sí disfruta de la música de masas, pero lo hace a su manera.

Fue en la boda de mi prima María donde se me reveló la estrategia. Él se enfrenta a ese elemento externo que le resulta indiferente y lo hace suyo hasta crear algo nuevo, un producto propio y apasionado. Por no seguir dando vueltas: mi padre operiza el pop.

Recuerdo aquella boda como de gran contundencia en pinchos. Pinchos de alcance fácil que me volvieron de nuevo una criatura voraz a la caza de hartazgo rápido. Algo parecido a esto:

Entre traga y traga debo anotar la presencia allí ese día del popular Camarero que Sólo Tiene una Frase. Me acerqué a primera hora a pedirle un Albariño y contestó: una copa de blanco fresquito, por ahí va! Y cada vez que me servía repetía, palabra por palabra, la misma frase: una copa de blanco fresquito, por ahí va! A lo largo del tiempo de aperitivos oí de fondo, constante, su  canción atendiendo a otros invitados: una copa de blanco fresquito, por ahí va! Se trataba, sin duda, de El Camarero que Sólo Tiene una Frase.

Llegó el momento del baile, con selección de Tomi y Mariano, y mi padre se dirigió al centro de la pista desde el principio, muy dispuesto como es habitual en él. Pero ¿de qué forma se enfrentaría a todo el pop que iba manando de los altavoces sin disimular su indiferencia o retirarse vencido por el aburrimiento? Pronto lo descubrí.

Dancing Queen, I Want to Break Free y otras cosas de antaño caían implacables mientras él dibujaba delicados círculos en su recorrido por la pista, a un trote casi ligero. Entre las muecas y caras manteadas del resto del personal, el rostro de mi padre permanecía plácido, y sus labios emitían un suave pero firme arrullo que llegaba hasta donde yo estaba sorteando el rugido ahogado de los borrachos.

Me acerqué a él.

Sonaba Me colé en una Fiesta de Mecano cuando llegué a su lado y, admirado, pude oír su grueso tono de barítono saliendo directo desde el diafragma, cantándome a mí y a quien supiese interpretar los golpecitos de batuta que daba al aire con la copa de gin tonic:

– Aaaallí meeeeee planté mmmyen tu fiesta mme coléeee, mmmCoca-cooooola para toooodos yaaalgo de comeeeeeeeer…

Y luego:

– Mmmdóndestá nnuestro erroooor sin solucióooooooooonnnn, fuiste tú el culpaaaaaableolo fui yooooooooooooo….

Y encadenó la siguiente:

-Mmnooo controoooles mi fooorma de vesti-hir mmporque eees toootaaaal…

Era ópera. No sé qué más quieres, pura ópera. Estiraba las vocales de los pulmones a la nariz, las sostenía y las proyectaba hacia una cúpula decorada con frescos que no existía. Es decir, cantaba ópera. Era inagotable como el Nabucco y flor de un día como Il Divo al mismo tiempo. 32 años de relación sin darme cuenta de que tenía abono de platea para ver esto.

Es cierto que los tratos entre música clásica y cultura pop están ya bien investigados y explotados (creo que, en España, los inició Plácido Domingo al protagonizar aquel anuncio de unos Bonos que emitía el Banco de Santander y que en su voz eran ‘los Bonooooooos del Santandeeeeeeeeeer’, no sé si alguien se acuerda) pero pocos proyectos poseen tanta frescura y permeabilidad de estilos como el suyo, situado en algún punto entre la risotada, la satisfacción personal y la búsqueda de la ovación.

Renovador incansable de repertorio, semanas después de la boda tuve la oportunidad de oírle mientras abría nuevas vías a la interpretación del folklore sonoro más reciente. En la cocina, cortando lonchas de jamón para la cena, preparaba la garganta y entonaba lleno de dignidad con el mentón erguido:

– Mmmmmporque tenía una mujeeer, mmqué dolor, mmmqué dolooor, deeeeennntro de un armaaaaario, mmqué dolor, mmmqué doloooooor…….

Así fue y aquí queda dicho.

Faster #48

Estás un sábado cómodo en el sofá, viendo la peli de la Primera, que si es sábado a las 16:00 no será La Reina de África ni será Desayuno con Diamantes, será más bien Vientre de Alquiler o la versión para TV de Orgullo y Prejuicio con Michael Caine que sale un minuto al final, y te das cuenta, de repente, de que el tiempo pasa.

Igual que pasan las páginas del BOE día a día, el tiempo pasa para ti.

Dentro de poco, estarás muerto. No, en serio, vamos a ver: sí que vas a morir en algún momento, pero era una forma de hablar. Es como cuando oyes en un anuncio: ‘Ya en su tienda de discos, lo último de Charles Aznavour‘. No te van a decir ‘pero esta vez puede ser lo último de verdad, porque es un anciano y a lo mejor se muere!’. Esas son cosas que se sobreentienden.

Acércate al calendario, mira el día de tu cumpleaños…Mira los famosos que han nacido el mismo día que tú…Qué rabia da cuando vas a ver los famosos que han nacido el mismo día que tú y sólo aparecen un ingeniero de caminos y un mimo, ¿verdad? Y el día 7, ahí al lado, tienes a Buddy Horkin, a Copérnico, al inventor del gofre. Vale, pues sólo era eso.

Yo a lo que me refiero es a que, paulatinamente, tu entorno empezará a dar señales de cambio. Tu casa, tu familia, tu bastón, los folios que robaste de la oficina…Todo. Tot. En pocos años comprobarás que el mundo avanza sin ti y te sentirás un espectador desfasado, igual que cuando Julio el de Administración intentó conectar con la joven becaria:

Julio el de Administración: O sea que vas al cine…y qué, ¿cuál vas a ver?

Joven Becaria: Pues una que me han dicho que…

JedA: Lol…

JB: Perdone, ¿cómo dice?

JedA: LOL

JB: Perdone, señor…

JedA: xDD

JB: Yo…Será mejor que me vaya…

JedA: Juas juas, kdd wapaa!! Wapaaaaaaaaaaaa!!

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Están lejos tus días de poeta y aldeano, más aún aquellos días de recreo y de ‘con mi madre no te metas que mi madre murió’. Entras en una edad en que ya no puedes con todo. A lo mejor antes eras de los que no perdonaban con la música, que ibas de un festival a otro borracho en moto y bailabas dando vueltas aunque bailases mal, moviendo sólo un brazo, eras el dancin’ monicreque, no tenías ritmo, eras un programa infantil de los 70. Daba igual.

Y ahora…Ahora sí que te da igual. Ahora vas en coche y pones la radio a ver si hay noticias.

Tú, que hace poco soñabas con triunfar en un grupo y llenar el Vicente Calderón. El Vicente Calderón, ni más ni menos. No te valía el frontón de mentira donde debutó Chicharito. No, tú soñabas con ser Coldplay, con ser Chris Martin y presentar a la banda ante miles de personas llegadas en autocares desde la cornisa cantábrica y otros lugares donde no hay conciertos:

– A mi derecha, haciendo sonar el bajo…..Rubén, el Maestro de las cuatro cuerdas! (los maestros de la música saben que es más fácil aprender a tocar un instrumento que aprobar las oposiciones y ser maestro de verdad).

– Detrás, a la batería….Eh…Daniel!

O como se llamen el resto de componentes de Coldplay.

Lo que está claro es que puedes gritar cuanto quieras y llamar a la puerta hasta cansarte, que hoy es sábado por la tarde y esto está cerrado. El cambio es inapelable. La vida aprieta el paso y tú te quedas ahí, en el arcén, vendiendo fruta de temporada.

E, igual que le pasaba a aquel personaje de El Condenado por Desconfiado, la obra de Juan Manuel de Prada, lo más probable es que durante el proceso te vuelvas, por venganza contra las cosas de la naturaleza, un escéptico, un viejo carraspas que no abre para ventilar. Sí, tú, el mismo iluso bonachón al que engañaban diciendo ‘déjalo ahí que ya lo recojo yo luego’, el que creyó a su hijo cuando vino de pasar un mes en Inglaterra diciendo que soñaba en inglés, ¿te acuerdas? Sí, que cuando llegó a casa se enfadó con su madre porque le había tirado la camiseta de la Mona Lisa fumando un porro….

………Pero bueno, oye, la solución es aceptarlo. ……..Ni te molestes ni te enfades………

– No estoy enfadado, es que yo tecleo así

– ¿Tecleas así, con dos dedos estirados ahí hundiendo el portátil?

– Sí

Madre mía, entonces sí que estás mayor.

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Vilque; si eres de los que piensas que Hitchcok fue el mago del suspense y Billie Holiday la gran dama del jazz, que sepas que no estás solo.

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Dedicat a todos los de la cosa de Facebook y a SV Juanatey, fundador

Una vez más, el Genio Humano esquiva el Sentido Común y las Previsiones de la Lógica para retratarse ante el Futuro con una Pirueta inesperada

Hace un par de semanas tuvimos reunión de vecinos, y entre votaciones me acordé de un incidente electoral que conocimos en nuestro viaje a Italia, al país de la cachiporra, invitados por Olaglia y Marcello.

Comienza esto como cualquier texto histórico:

En 1866, la provincia de Treviso decidió si se unía al Proyecto de Unificación Italiano (PUI) mediante un plebiscito en el que participaron 84539 representantes, todos hombres, muchos de ellos probablemente con bigote.

La atmósfera en calles y plazas era de entusiasmo unánime. Tanto, que las autoridades encargaron a Mármoles Fabeiro una placa que colgaría de las columnas del Palazzo dei Trecento, en el corazón de la capital, conmemorando la trascendental consulta por la cual todos sus habitantes expresaban sin fisuras su intención de ser italianos. ‘Esta inscripción solemne recuerda la voluntad unánime del pueblo de Treviso de pertenecer al Reino de Italia a cambio de nada’ era el mensaje destinado al mármol. Una nueva nación, una sola voz.

Sólo que…

Los próceres trevisanos no habían calibrado la posibilidad de que parte de sus compatriotas no estuviesen de acuerdo con el proyecto del naciente estado. Los confiados promotores de la votación no supieron ver que existía un segmento de población no ya ajeno a la fiebre italófila, sino ferozmente opuesto a ella. Ni por asomo sospechaban que había en la provincia ciertas personas, en concreto dos personas, que de ninguna manera querían formar parte de Italia.

Tal y como atestigua la inscripción expuesta en la Piazza dei Signori,  y descontando las 11 papeletas nulas registradas, el resultado final desveló que el total de 84526 compromisarios que habían decidido unir el destino de esta provincia del Veneto a la del resto de Italia era una cifra abundante, pero no representativa al 100%. Los 84526 de Treviso no pudieron decir, como dijeron los Retóricos, ‘hemos mirado y ya no queda nadie’.

Porque dos hombres ignoraron el signo de los tiempos para mantenerse firmes en un delirante proyecto de autarquía: las dos únicas personas que votaron en contra de la anexión de la provincia de Treviso a la Italia resurgida.

Dos hombres solos frente a la Historia, Os Dous de Sempre, Héctor y Mario por daros algún nombre. Vosotros lograsteis con un único gesto deslucir el mito de la victoriosa unificación italiana, deslizando un 2 trenco y solitario en esa lápida que constituye no sólo un recuerdo perpetuo a la tozudez y al pensamiento contracorriente, sino también, ¿por qué no? un homenaje definitivo a vuestros santos cojones.

Un Sub-Ripas

Ha vuelto a suceder en una superficie comercial.

Me pongo a vagar por los pasillos mientras Mortimer resuelve alguna gestión, imagen clásica del matrimonio que me gusta recrear, y entonces, aproximándose de frente, aparece una señora.

De repente.

La veo llegar, se acerca, ya viene, planea, se sitúa a mi lado, muy cerca, me roza, muy cerca, pienso que pasa de largo pero retrocede el cuello de golpe, repite siempre el mismo gesto, me revisa con los ojos de arriba abajo cerciorándose, los deja clavados en mi pescuezo, otra vez va a suceder, vuelve a mirarme a la cara, ahora está segura, lo dice, lo suelta, me dice:

–  Mira, ¿tú eres de aquí, verdad?

De aquí.

De aquí se refiere a empleado o dueño del establecimiento. Trabajador por cuenta propia o ajena en ese local. Encargado de planta, sección o departamento. Cualquier categoría del sector comercio a la que no pertenezco porque para empezar no pertenezco al sector.

– Ah, perdona, como te he visto con la corbata…

La corbata. A garavata. The tie

De nuevo la corbata como punto de atracción para desconocidos que intentan descifrar un significado que no encierra.

La corbata sabéis que es un trapo atado al cuello más antiguo que el CD, pero curiosamente sigue llamando bastante la atención, sobre todo cuando se viste fuera de jornada laboral. Yo la llevo toda la semana, y raro es el día que no recoja algún comentario al respecto.

Gracias a esta insistencia, he podido clasificar las reacciones que suscita en tres categorías:

  1. Sorpresa y aprobación: Pero tú, ¿a dónde vas tan elegante? (Muy bien)
  2. Sorpresa y desaprobación: Pero tú, ¿qué haces con corbata? (Éstos certifican que hoy en día la corbata como complemento resulta más exótico que cualquier otra marcianada que se te pueda ocurrir colgarte, para asombro de la gente de los años 30 si estuviesen aquí para verlo).
  3. Sorna: ¡Pareces mi abuelo! (Pero tu abuelo los domingos, porque el resto de la semana lo lleváis con un forro polar y la gorra del Día de la Bicicleta)

Hasta aquí con la corbata. Por otra parte, cuando estoy en esas superficies comerciales procuro hacer algún descubrimiento, que a veces es feliz y otras, como en este caso, resulta chocante:

El Castillo del Miedo que aparece en la caja creo que también es de creación propia

Es el Drácula de Frigo, uno de las combinaciones más perfeccionadas y menos reconocidas de nuestra gastronomía, pero esta vez en una encarnación torticera y maléfica llamada…Mini Diabolinos.

Mortimer me convenció para comprarlos, así que los he probado y reconozco que, salvo en la textura de la fresa, han logrado una imitación que iguala en sabor al original. El problema es, precisamente, que no se trata del original.

Y así, no. ASÍ, NO.

No.

Es como si vas a pedir trabajo a una productora y les llevas la tercera temporada de Los Simpson con el nombre tachado a boli y escrito encima La Familia Metson:

– Tome, aquí tiene mi idea

– La Familia Metson…¡Pero esto es un DVD de Los Simpson pintarrajeado y con el nombre tachado!

– Ya lo sé

– ¡Pero esto no se puede hacer!¡ Los Simpson ya existen, no podemos sacar al mercado el mismo producto cambiando simplemente el nombre!

– ¿Y entonces los Mini Diabolinos?

– …..Tiene usted razón, contratado.

Desesperado Llamamiento

Hace unas semanas decía que no quería convertir esto en un Celtiberia Show, pero los recursos y el arte de apañarse de algunos de nuestros paisanos resultan irresistibles

Aporto como prueba este grito urgente de alguien que, dejando a un lado todo lo que ha pasado en telecomunicaciones desde la generalización del teléfono móvil, apelaba a la presencia de su compadre Pepe con una rotunda inserción en plena sección Internacional de La Voz de Galicia, el pasado viernes 30 de abril

El mandamiento claro al despreocupado Pepe de ponerse en contacto con la cooperativa, se completa con la obligación de que localice a los ínclitos Pepe Saqueiro y el señor Feliciano, para una vez reunidos los cuatro poder llevar a cabo algún plan, sin duda inaplazable, que pagaría por conocer